Antecedentes históricos de la corrupción en Honduras
Contrario a lo que muchas
personas parecen creer, la corrupción no es un fenómeno reciente en la Historia
de Honduras. Toda nuestra Historia se encuentra plagada de escándalos de
corrupción e impunidad, unos involucra a gobernantes y militares, otros a banqueros
y empresarios que luego aparecían en la sociedad como exitosos hombres de
negocios. En este pequeño resumen haremos el recuento de varios incidentes, que
nunca fueron castigados con cárcel y de la cual el pueblo hondureño sigue
pagando la cuenta.
Ya en el periodo
colonial, los interese locales se vinculaban a la burocracia para contravenir
las disposiciones reales con relación al tratamiento de la mano de obra
laborante en las minas y obraje de añil.
El Contrabando en el
Siglo XVIII fue una práctica común en esta colonia para burlar el monopolio
oficial. Las fronteras del Imperio colonial español eran muy
permeables, y las ciudades establecidas en suelo americano se convirtieron en
potenciales clientes ávidos de los productos que desembarcaban desde barcos
operados por europeos no españoles.
Guillermo Céspedes del
Castillo, Historiador americanista español, considerado la
máxima autoridad en las instituciones políticas, la sociedad y economía de la América Virreinal, indica que «a comienzos
del siglo XVII son los extranjeros los principales beneficiarios del comercio
de Indias en Sevilla; a través de testaferros españoles, más del 90% del
capital y utilidades del tráfico entre América y el puerto andaluz pertenecen
en realidad a franceses, genoveses, holandeses, ingleses y alemanes… En 1686,
las flotas [españolas] surtían sólo en una tercera parte a los mercados
indianos, que eran abastecidos en los restantes dos tercios por el contrabando«.
Ya en 1821, año de la
independencia centroamericana y de la muerte del alcalde de Tegucigalpa Narciso
Mayol, se registra en la historia nacional la fuga del tesorero de la ciudad de
Real de Minas de Tegucigalpa, José María Midence, con más de diez mil
pesos en plata, dejando la ciudad en banca rota.
El dinero nunca se
recuperó y el ex tesorero no volvió a aparecer por tierras hondureñas, a lo
menos no aparece más en los libros de Historia.
Aparece sí otro escándalo
de corrupción, este con otro José María, Medina, quien contrajo una deuda
externa excesiva para su tiempo, con el propósito de construir un ferrocarril
interoceánico, que nunca se construyó.


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